Qué es el sexo tántrico

El sexo tántrico es una práctica que va más allá del orgasmo y placer inmediato. En realidad, el sexo tántrico es la prolongación y enaltecimiento del placer sexual como algo más profundo y que tiene repercusiones no sólo físicas sino espirituales también.

Los practicantes hindúes y budistas practican el sexo tántrico con el propósito de unirse y volverse uno con el ser supremo. Para este propósito, el sexo pasa de ser un instinto o necesidad física, a ser un ritual de iluminación y comunicación con la pareja.

El sexo tántrico promueve el placer sensual, y el acto sexual lento, prolongado y que no necesariamente termina en orgasmo. El fin del sexo tántrico no es llegar al clímax, sino disfrutar cada segundo sin afanes ni prisas por llegar al orgasmo. Es más, la mayoría de personas que practican y creen en el sexo tántrico creen que un orgasmo al mes es suficiente, pues cada orgasmo debilita al cuerpo, mientras que concentrar la energía sexual por largo tiempo es bueno para la salud física, mental y espiritual.

Parte del rito del sexo tántrico incluye desconectarse de cualquier distracción y no ponerle un tiempo límite al amor. En este sentido, el momento del sexo se vuelve un sexo donde no hay cabida para celulares, televisores, o interrupciones de ninguna clase. Las velas, la comida afrodisíaca, los olores, las sábanas de seda… todo debe ser planeado con cuidado para que enaltezca el placer sensual del momento.

La respiración es clave en el sexo tántrico. Esta se convierte en un baile coordinado entre la pareja en el cual ella respira su aire y él hace lo mismo con el aire exhalado de su mujer. Este ritual promueve la intimidad plena y deja que la pareja se concentre en el momento y se alimente de cada uno.

Los masajes también son parte importante del sexo tántrico, pues ayudan a aumentar el placer sensual sin llegar a la penetración sexual. El masaje permite también la exploración del cuerpo del otro… una exploración que debe ser lenta y paciente, intensa y suave a la vez – sin ninguna prisa. Igual que los masajes, los besos también son protagonistas en el sexo tántrico. Cada persona toma su turno de explorar el cuerpo del otro con lamidos y besos suaves e intensos.

A la hora de la penetración, la mujer siempre está encima del hombre. La penetración no tiene como fin el orgasmo, sino el disfrute del momento. Algunas veces, la penetración ocurre sin que haya ningún movimiento por parte del hombre o la mujer. Si la excitación es demasiada, y se acerca un orgasmo, la pareja vuelve a los besos, las caricias y masajes, y deja la penetración.

Cuando el orgasmo se logra, es típicamente mucho más intenso y largo. La prolongación del placer hasta el punto límite, y el retroceso a las caricias, para más tarde una vez más penetrar, y luego pausar de nuevo y así continuamente, hace que la energía sexual se concentre de tal manera que cuando se le permite expresarse es mucho más poderosa.

Fuente original: http://nuevaera.about.com/

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