Los remedios naturales de la abuela

¿Existe alguna ciencia detrás de los remedios naturales de nuestras abuelas?

Mientras que la botica de la abuela habría ofrecido papas hervidas envueltas en un paño húmedo para poner el cuello como remedio natural para el dolor de garganta, hace cien años, un médico hubiera recomendado hacer gárgaras con bicarbonato o cepillar las amígdalas con una solución de yodo/mentol.

Por extraño que algunos de estos remedios naturales parecen, la colección de pociones que se encuentra en la botica de la abuela y en la farmacia de un médico poseen una gran cantidad de sabiduría , pero probablemente los remedios naturales de la abuela serán más seguros.

En esos días, había sabiduría intuitiva sobre el cuerpo, sobre la salud y la enfermedad, que se transmitía tradicionalmente de generación en generación antes de que hubiera una separación total entre “lo profano” (abuelas) y “lo sagrado” (MD), lo intuitivo y la ciencia tomaron lugar.

Nuestras mujeres latinoamericanas en la mayoría de los casos siguen aconsejando remedios naturales para la fiebre, tos, diarrea, varicela o “mal de amores.” Y la mayoría de esas recomendaciones pueden ser llamadas “holísticas” en estos días.

El primer consejo de las abuelas siempre era”descansar”, porque se entiende que el cuerpo tiene que ahorrar energía cuando combate enfermedades o se están recuperando de una cirugía o un parto.

Por el contrario, en estos tiempos agitados parece que lo que la gente quiere hacer es enmascarar los síntomas para poder seguir trabajando o divirtiéndose. Como si no hubiera un minuto que perder. El resultado es que muy a menudo el cuerpo no recibe la oportunidad de sanar enfermedades que no deberían durar mucho y éstas empeoran hatsa convertirse en condiciones crónicas.

Una persona que no está “en sintonía” con su cuerpo no puede escuchar a sus alertas preventivas.

Por desgracia, la sabiduría de los ancianos ha sido sustituida por información envuelta de forma atractiva que nos llega a través de los medios de comunicación, con comerciales que nos dicen qué medicamentos pedir a nuestros médicos para recetar a nuestros hijos y para nosotros mismos. Sigue leyendo